Desde hace mucho tiempo creemos que la concepción del libro oquendiano tiene un punto de partida en el pensamiento del cineasta Jean Epstein, [...] En su estudio La poesía de hoy. Un nuevo estado de inteligencia.[...] Allí, él afirmó sin rodeos, en elocuente tono de vaticinio: “Antes de cinco años se escribirán poemas cinematográficos: 150 metros y 100 imágenes en rosario en un hilo que seguirá la inteligencia”.
Por CARLOS GERMÁN BELLI
Los libros suelen existir a espaldas de su contenido. Naturalmente no hay vinculación entre una y otra cosa. En general, el autor cuando escribe no piensa en la figura que tendrá su futuro libro, y las preocupaciones artísticas culminan cuando da el toque final a la última composición del volumen. Igual el pintor con respecto al marco, en el que luego irá inserto el lienzo que ha ejecutado. El libro posee un papel pasivo, y poca o nula importancia le concede habitualmente el escritor, pese a que los frutos de su espíritu quedarán allí albergados de por vida.
A diferencia de tal situación, el libro puede ser concebido como un objeto estético visual, en estrecha relación con el contenido, según lo demuestra 5 metros de poemas, donde texto y volumen resultan inseparables en virtud del peculiar estilo de Carlos Oquendo de Amat. Es el tipo del libroacordeón, que por única vez hasta hoy se producirá en las letras peruanas.
La escritura de Oquendo de Amat evidencia una absoluta ausencia de las normas tradicionales, como la métrica, la rima y las estrofas; en vez de ello, se inclina por el verso libre y fragmentado. Alcanza situaciones extremas, como la diseminación de los elementos lingüísticos, el lenguaje sin significado y, un poco más allá, el vacío de la página.
5 metros de poemas fue el nombre con que Oquendo de Amat bautizó su obra. ¿Por qué? ¿Juvenil rapto de originalidad? A la verdad, no es un título engañoso, como puede ser Prosas profanas o La divina comedia. En el presente caso nada tan preciso como este raro nombre, porque corresponde a la pura realidad: cinco metros es lo que miden más o menos en conjunto las páginas en las que aparecen los textos. Por cierto, los versos suelen ser medidos por sílabas o pies, aunque desde luego no mediante la unidad de longitud.
Sin embargo, una cinta cinematográfica sí se calcula por la unidad de longitud. Esto acaso estuvo en la mente del poeta: páginas desplegables horizontalmente, que se extiendan como una película y que tengan la dimensión expresada en el título del poemario. Además, la especial organización del volumen aclara el sentido de la palabra “intermedio” (a modo de los viejos filmes divididos en dos tandas), estampada en diagonal en una página con gruesa tipografía y acompañada de la frase “10 minutos” con tipografía muy pequeña. En consecuencia, podemos concluir que el arte del cine es el principal ascendiente de 5 metros de poemas.
No sabemos si estamos en lo cierto o no, aunque desde hace mucho tiempo creemos que la concepción del libro oquendiano tiene un punto de partida en el pensamiento del cineasta Jean Epstein, expuesto en su estudio titulado La poesía de hoy. Un nuevo estado de inteligencia. Allí, él afirmó sin rodeos, en elocuente tono de vaticinio: “Antes de cinco años se escribirán poemas cinematográficos: 150 metros y 100 imágenes en rosario en un hilo que seguirá la inteligencia”. Lo manifestado por Epstein –si no erramos– coincide en esencia con el nombre que Oquendo de Amat eligió para su obra y, naturalmente, con aquello que la distingue. Por lo demás, dada la resonancia que en esos días alcanzó el libro mencionado, probablemente el poeta peruano haya tenido conocimiento de él.
14 I Lima, lunes 29 de abril de 2002
5 metros de poemas. Carlos Oquendo de Amat.
Lima, Fondo Editorial de la PUCP. 2002.